miércoles, 5 de febrero de 2014

Volver a empezar

     Han pasado varios meses desde la última entrada. Circunstancias diversas lo han determinado. Ya sabía yo que comenzar un blog con la intención de alimentarlo con frecuencia no iba a ser tarea fácil, pero no imaginé lo pronto que pasa el tiempo, cuando uno deja de trabajar a diario en una iniciativa que depende exclusivamente de uno mismo.

     Pero no me rindo. De hecho esta entrada de hoy no quiere ser sino un puente que salve de algún modo la vergüenza que me da no haber sido constante en mi propósito inicial. Es un modo de pedirme -y otorgarme, a la vez- disculpas a mí mismo. Pero también es una llamada a la perseverancia de los que, aunque sea por casualidad, puedan leer estas humildes palabras. Sólo lo imperfecto es humano. Yo me propongo con este modesto trabajo mío, un contrato de "fijo discontinuo". Me comprometo, conmigo mismo y con quien tenga la amabilidad y la paciencia de leer estas modestas reflexiones, a seguir escribiendo.

     Porque hay abundancia de temas sobre los que reflexionar en "letra" alta, sobre los que proponer un punto de vista que contraste tal vez con la opinión del que te lee. Y resulta agradable este pequeño esfuerzo para hacerlo con un castellano medianamente aceptable. Escribir te ayuda a pensar y pensar te ayuda a escribir y, como no andamos sobrados de ninguna de la dos capacidades, me propongo seguir escribiendo para no dejar de pensar, y seguir pensando para no dejar de escribir. Que así sea.