domingo, 3 de septiembre de 2017

El bastón

Pues, sí, me llegó el momento. Me aconsejan caminar con un bastón. Por ahora, con cierto desdén, hablo de "bastoncillo"; de que es algo provisional, para caminar con mayor seguridad, Porque, en el fondo,  me humilla claramente usarlo "tan pronto"
En fin, el hecho es que tendré que aprender a ver la vida desde esta nueva perspectiva

Porque caminar con bastón te obliga a hacerlo más despacio, puedes casi decidir cada paso que vas a dar -lo cual puede volverse contra ti, y  terminar cansándote antes de tiempo-, has de caminar, por así decirlo, con cierta solemnidad, valorando y agradeciendo cada movimiento que puedes efectuar

Si llevas un bastón, dejas de ser considerado del todo normal: te ceden el asiento en el autobús,, o el paso por la acera, cuando te ven venir; se disculpan contigo frecuentemente, sin que haya motivo, sólo porque se supone que necesitas más espacio para moverte.
Todo esto, curiosamente,  te integra de un modo especial en el mundo que te rodea, te ayuda a ser agradecido, a empatizar con la buena gente con la que habitualmente coincides.

No sé si será por un tiempo, o ya para siempre, pero insisto en que tengo que aprovechar este nuevo observatorio, mientras dure.

1 comentario:

  1. Buen jugo le ha sacado a ello, Sr. Martín...y creo que acierta plenamente en lo positivo. Lo tendré en cuenta.

    B.P.M.

    ResponderEliminar