martes, 4 de junio de 2013

Buena gente

   Esta mañana me he ido, sin prisas, a buscar información sobre los corrales de vecinos de Sevilla. Resulta que mi madre, la más entrañable de las ancianas que conozco, tiene ciertas dificultades para recordar lo inmediato, pero disfruta relatándome recuerdos de su infancia y juventud. Ya sé que el suyo no es un comportamiento original -le pasa a todos los viejos-, pero por aquello de que "Madre no hay más que una...", estoy haciendo lo posible por ofrecerle datos de sus primeros años, para que reconstruya con más facilidad esos recuerdos que tanto nos hacen disfrutar a los dos. 

   Y como no encontramos fotos del corral de vecinos donde pasó niñez y mocedad, y del que, como dice con orgullo, salió "para casarme con tu padre", me he puesto a investigar un poquito y aquí viene lo del título: ¡qué personas más agradables me he encontrado en los lugares que he visitado por ahora! Primero, un joven estudiante que administra una página electrónica sobre Sevilla, que al instante de escribirle con mi solicitud, me contestó atentísimo y me proporcionó el título de un libro sobre el asunto. En la biblioteca municipal más cercana a mi casa, un joven -de pantalón corto, camiseta desenfadada y gran pendiente-  me ha buscado con gran interés y seriedad el título y me ha informado de que lo encontraría en otra biblioteca no muy alejada. En ésta, una agradable y educada joven me ha ofrecido otro título sobre el tema y se ha comprometido a avisarme por correo electrónico cuando devuelvan el libro que busco, que está prestado. Finalmente, en un colegio profesional, en el que supuse que dispondrían de centro de documentación sobre la historia de la arquitectura popular sevillana, otro joven, que tal vez me ha visto despistado, pero ilusionado con lo que busco, me ha anotado pacientemente los datos del lugar al que acudir, con inclusión del teléfono y del nombre de la persona a la que llamar, "para que no des el viaje en balde"-me ha dicho.

    Sé que, igual que de los despistes de memoria de mi madre, también de estas actitudes de los que trabajan cara al público se podría decir que son normales, que son mayoría los que manifiestan respeto, educación y cordialidad hacia los ciudadanos a los que sirven con su tarea, pero quiero dejarlo escrito, con agradecimiento. ¿Que no?, ¿que no son normales estos comportamientos?, ¿que lo habitual son las caras largas, las prisas y la desgana con los que se acercan a los lugares públicos? Pues qué se le va a hacer, me han tocado los cuatro jóvenes agradables que había hoy en Sevilla. Suerte que tiene uno. En cualquier caso, gracias de nuevo, y ánimo a todos los servidores públicos, porque se pasa mucho mejor si vemos felices a los servidos.




2 comentarios:

  1. Esto me gustó.¡Si Señor!!
    Hay más gente buena de la que parece y...que esto no pare aquí y que llegue a muchos lectores.

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  2. Don Francisco, que alegría encontrarle de nuevo. Me alegro mucho leerle, con esta juventud nunca se sabe .....pero una cosa le digo , yo aprendi mucho de los jovenes cuando estuve en el instituto y por suerte me encontré con la gran sorpresa de dar con unos chicos estupendos. Me ayudaron muchísimo cuando estuve malita y nunca me faltó ni un cariño ,ni un beso , ni los apuntes . Fuí su alumna de semipresencial 4 Esa. Un abrazo.

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